Proporciones del cuerpo humano femenino – Canon

¿Cuáles son las proporciones ideales de una mujer? ¿Cuál es el canon de bellza femenino? A lo largo de la historia esto ha ido variando, pero desde la antigüedad ya se establece un estandar basado en la proporción del cuerpo con respecto a la cabeza. A continuación veremos esta evolución hasta la actualidad.

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proporciones del cuerpo humano femenino

En el canon clásico griego se establece la altura de la cabeza como una unidad de medida para las diferentes partes de la figura. En un principio esta proporción ideal era de 7 cabezas, según estableció el escultor Policleto hace unos 2.500 años, y un par de siglos más tarde Lisipo, basado en ese primer canon, creó otro más esbelto de 7 cabazas y media.

Canon de las 7 cabezas de Policleto y 7.5 de Lisipo

Este mismo canon, como podemos ver en las esculturas griegas se aplicaba tanto a hombres como a mujeres. En la Afrodita de Milo, más conocida por su nombre romano como Venus (aunque en realidad es del final de la época helenística), podemos ver esta misma proporción de las 7 cabezas y media.

Venus de Milo (130 a.C. – 100 a.C)

Ya en época romana el arquitecto, escritor e ingeniero Marco Vitruvio estableció el canon de las 8 cabezas en el tratado más antiguo que se conoce sobre arquitectura (y el único de la Antigüedad clásica): De Architectura. Estos 10 libros, escritos entre los años 27 a. C. y 23 a. C., estaban inspirados en teóricos helenísitcos y fueron el posterior fundamento de los artistas del Renacimiento. En la Atigua Roma se emplearon sus cánones en arquitectura, técnicas decorativas, mecánica y por supuesto en el arte pictórico y escultórico.

Estatua de Vitruvio y esculturas romanas de 8 cabezas

Con la caída del Imperio, occidente entró en la edad media y durante estos mil años se descuidaron por completo las proporciones en la representación artística (la medida de los cuerpos adultos representados podía ser de 3 ó 4 cabezas), hasta que en el Renacimiento, Alberto Durero y Leonardo da Vinci recuperaron la proporciones romanas. Éste último popularizó definitivamente el canon de las 8 cabezas con su célebre obra “el hombre de Vitruvio“, que ilustraba el tratado del ingeniero romano, aplicable tanto a hombres como a mujeres.

Las proporciones descritas por Vitruvio son:

  • El rostro, desde la barbilla hasta la parte más alta de la frente, mide una décima parte de la altura total.
  • La palma de la mano, desde la muñeca hasta el extremo del dedo corazón, mide exactamente lo mismo.
  • La cabeza, desde la barbilla hasta su coronilla, mide la octava parte de todo el cuerpo.
  • Desde el esternón hasta la parte más alta de la frente equivale a una sexta parte de todo el cuerpo.
  • Desde la parte media del pecho hasta la coronilla, mide una cuarta parte de todo el cuerpo.
  • Del mentón hasta la base de la nariz, mide una tercera parte del rostro.
  • La frente mide otra tercera parte del rostro.
  • El pie equivale a un sexto de la altura del cuerpo.
  • El codo mide una cuarta parte de todo el cuerpo.
  • El pecho equivale a una cuarta parte de todo el cuerpo.
  • El ombligo es el punto central del cuerpo humano. Un hombre con las manos y los pies estirados, situando el centro del compás en su ombligo y trazando una circunferencia, ésta tocaría la punta de ambas manos y los dedos de los pies.
  • La figura circular trazada sobre el cuerpo humano permite trazar también un cuadrado: desde la planta de los pies hasta la coronilla, la medida debe ser la misma que entre las puntas de los dedos con los brazos extendidos.
Hombre de Vitruvio, Leonardo da Vinci, 1940

En obras de sus coetáneos podemos ver que esta proporción se aplicaba igualmente a las mujeres, como podemos ver en la obra de Botticelli “El nacimiento de Venus” (derecha), y se continuó aplicando durante los siglos sucesivos, como como se muestra en la célebre obra de Rubens “Las tres gracias” (izquierda). En ambas la idealidad de belleza y proporción femenina aparece representada con el canon de las 8 cabezas.

Canon de las 8 cabezas en obras del Renacimiento y del Barroco

Aunque según la época el ideal de belleza de la mujer ha ido variando, a veces con más curvas y otras más estilizadas, este canon ha perdurado hasta nuestros días. Un buen ejemplo de ello lo podemos encontrar en los maniquíes de las tiendas como el estándar de armonía estética.

No llegaría hasta abajo sino hasta la planta del pie, ya que está de puntillas como si llevara tacones

A pesar de su popularidad y uso generalizado en academias, libros y facultades de arte, conviene recordar que en la actualidad no se considera un canon universal de belleza y se lucha contra cualquier forma de normatividad estética; lo cual implica que la perfección se pueda alcanzar a través de distintas posibilidades. Así que si te miras a un espejo de cuerpo completo y no tu altura no se ajusta a las 7 u 8 cabezas de alto no te preocupes, tus proporciones pueden ser tanto o más armónicas que las del canon clásico 🙂

En el siguiente vídeo puedes ver esta misma explicación animada y con más ejemplos, y a continuación te muestro cómo dibujar cuerpos femeninos en base a un sencillo esquema anatómico:

Vídeo del canal Arte Pro

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